domingo, 7 de diciembre de 2014

RAMON FERNANDEZ. JOYERIA DESDE 1910

EMPRESAS


"Mi bisabuelo aprendió el oficio de joyero en un taller de Santiago de Compostela en el que entró tras ganar un premio de dibujo. Con el paso del tiempo quiso irse a América; pero cuando llegó a Vigo para comprar el pasaje de barco su hermano le animó a quedarse en la urbe". 

Foto Magar
La historia, que relata Verónica Cuiña desde la calle Príncipe, marca el origen de la Joyería Ramón Fernández, que acumula 103 años de historia en Vigo –se fundó en 1910–, primero en la calle Elduayen y tiempo después en el corazón de Príncipe.

La tienda –que hoy luce como uno de los negocios históricos del centro– empezó con apenas un pequeño taller y un soplete. "Mi bisabuelo era fundamentalmente platero; antes se hacía todo a mano", explica Cuiña. El empeño que puso su familia en el negocio –fue pasando de generación en generación– le permitió incluso mantener abierta la joyería durante la Guerra Civil. "Durante el conflicto enviaban joyas a Madrid y allí las metían en masa de lacre fundido para ocultarlas. Una vez terminó la guerra empezaron a devolverlas", anota Cuiña.

En la actualidad
A pesar de las dificultades que supusieron episodios como el de la guerra que sacudió España entre 1936 y 1939, esta joyera lamenta que "no se recuerda una crisis como esta, tan larga y con tan poco futuro". 

A modo de ejemplo explica que en el taller de la tienda llegaron a trabajar hasta 15 profesionales; hoy solo emplean a uno. 

Herramientas para sortear las dificultades económicas son la ventaja de ser un comercio histórico, con una clientela fiel; y que el negocio esté ya inserto en el ADN de su propia familia. "Ellos siempre te apoyan", reconoce Cuiña. Una placa en la fachada de la tienda revela que la joyería es proveedora de la Real Casa desde 1922.

Fuente: Carlos Prego. Faro de Vigo

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