domingo, 1 de febrero de 2015

PROYECTO DEL NUEVO ESTADIO DE BALAIDOS

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«Aspiro a que el nuevo Balaídos sea un símbolo»

El autor del proyecto, Pedro de la Puente, califica de «verdadero reto» el encargo recibido.

(Juanma Fuentes. La Voz de Galicia)


Balaídos fue reformado para el mundial del 82, pero no fue un cambio perdurable. Los problemas surgieron muy poco después y desde los años 90 se baraja una actuación más en profundidad que se acaba de poner en marcha de la mano del arquitecto Pedro de la Puente. El autor del proyecto sabe que está en el ojo del huracán y que su trabajo va a ser escrutado con detalle.
-¿Qué supone para un arquitecto un encargo como este?
-Lo primero un orgullo al tratarse de un edificio emblemático.
-¿Cómo lo afrontó?
-Nosotros creemos en la sostenibilidad de la arquitectura y en que los edificios pueden reciclarse. No siempre es necesario hacerlos nuevos. Dentro de este concepto, se va a reformar manteniéndolo en su emplazamiento. Es el caso de los estadios ingleses, que se mantienen en la actualidad casi como se hicieron, con sus asientos de madera, pero modernizados. Eso sí, se cuida la sustentabilidad y el confort.
-¿Tardó mucho tiempo en decidir el diseño?
-Nosotros atendimos una invitación del Celta a una serie de arquitectos. Enseguida vimos que era necesaria una actuación en profundidad, y en la primavera del 2014 nos eligieron a nosotros. La idea que le planteamos al club les pareció bien.
-¿Resúmala?
-Se trata de dar un aspecto unitario al estadio, reutilizándolo y manteniendo lo que hay, pero con la idea de que tenga una unidad. Cerrarlo, acercar las gradas al terreno de juego protegiendo a los espectadores de las inclemencias del tiempo, algo muy relevante en Vigo. En la actualidad, más que un estadio parece un muestrario de gradas.
-¿Y qué le plantearon, un encargo o más bien un reto?
-Es un reto, por supuesto. Se trata de una obra mediática, de un elemento muy sensible en el que mucha gente opina. Sobre todo los vigueses, al formar parte de su identidad, de su memoria histórica.
-Hasta ahora no se han escuchado críticas...
-Es positivo, pero siempre hay algunas, en muchos casos por desconocimiento. Cuando la gente vaya viendo la ejecución espero que sea del gusto de todos.
-¿Cómo empezó su labor tras recibir el encargo?
-No hay exactamente un comienzo, más bien un punto y seguido. Llevamos un tiempo trabajando y reconduciendo el proyecto hacia una rehabilitación más amplia y un cambio profundo de la instalación.
-La cubierta y el exterior serán la parte visible. ¿Es lo principal de la obra?
-La imagen, como en cualquier hecho arquitectónico, es muy importante, pero también la función. Buscamos una fachada que lo identifique para siempre, pero que sea un estadio que cumpla su finalidad deportiva.
-¿Qué intenta transmitir con la imagen exterior?
-Movimiento, plasmar sobre todo movimiento con el símil de las olas que semeja la cubierta. Y, por supuesto, que esa cubierta sea eficaz en su cometido.
-¿De dónde le surge la idea?
-He trabajado muchas veces con curvas simples, sencillas, después de una colaboración con el escultor Jesús Valmaseda.
-¿Es complicado instalar la cubierta?
-Primero se instala el esqueleto, una malla espacial, que se monta en el suelo y se va colocando. Luego le toca el turno a la chapa, que permite un radio de curvatura. En la infografía puede dar la impresión de que hay huecos entre las chapas a diferente altura, pero irán cubiertos con un material translúcido. Impermeabiliza y cubre, pero no se aprecia.
-¿Aspira a que se convierta en un emblema arquitectónico de la ciudad?
-Me gustaría que llegara a ser un símbolo, como el propio Celta.
Después de varias décadas con una instalación vetusta y problemática tras una reforma, el tiempo de vigencia del proyecto no es un tema baladí.
-¿Servirá para los próximos 30 años esta obra que ahora se inicia?
-30 años... y para más. Es una reforma para que dure todo lo que tenga que durar. No ponemos un horizonte temporal. Sin duda, tendremos estadio para rato.
-Reforma entonces, no rehabilitación ni reconstrucción.
-La última actuación fue para el mundial del 82, cuando se derribó lo que quedaba del original y se construyó la grada de Río. Puede llamársele rehabilitación, pero yo creo que más bien es una reforma profunda.
-¿Será complicado el mantenimiento de la cubierta?
-No lo precisa. No necesita ser pintada ni limpiarla. Solo revisarla de vez en cuando.
-Por debajo de Balaídos discurre el Lagares, un hecho que sin duda condiciona el proyecto.
-Condiciona la grada de Río, pero ya está hecha la canalización. Hay que tener constancia de su existencia y de los riesgos que conlleva, pero no lo condiciona realmente.
-¿Pero el estadio se inundó en octubre pasado...?
-Sí, pero cara al futuro hemos tomado precauciones mediante la instalación de bombas con un sistema de extracción para expulsar el agua. Además, no habrá ninguna instalación que pueda deteriorarse por debajo de metro y medio, por si en alguna ocasión el agua llegara a esa altura. Y lo que quede por debajo de ese nivel será mojable, para que si se produce un hecho de ese tipo no se deteriore.
-Sería más fácil esta reforma con el estadio cerrado, ¿no?
-Evidentemente estamos condicionados por la Liga, pero puede hacerse sin problemas. Y la parte que no se llevará a cabo en verano. Es algo que se ha hecho en otros campos y que haremos en Balaídos.

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