domingo, 12 de abril de 2015

EL HELADO ITALIANO LLEGÓ A VIGO DESDE LOS DOLOMITAS

EMPRESAS


Marco de Cesero y Alma de Bona llegaron a Vigo en mayo de 1956 y se trajeron consigo las maravillosas recetas del helado italiano elaborado artesanalmente de su pueblo Igne, en el noreste de Italia, en plenos montes Dolomitas. Aquí establecieron su establecimiento en un local situado en el número 4 de la calle Carral.

Hoy, 59 años después, las Heladerías Capri siguen endulzando la vida de los vigueses de todas las edades. Esta es su historia.

Marco de Cesero

Marco de Cesero (imagen de la derecha) nació en 1921 pero como suele decir él, conoce el dato porque se lo dijeron, ya que era muy pequeño para acordarse. La familia De Cesero estaba radicada en Igne, provincia de Belluno, desde hacía varios siglos.
Igne se encuentra a unos cien kilómetros al norte de Venecia en plenos montes Dolomitas, se trata de una región eminentemente maderera gracias a sus poblados bosques. 

Además de la madera y de su industria derivada, los habitantes vivían también de las actividades agrícolas y ganaderas.

Pero Igne era tambien conocido en Italia en el siglo XX por tener un número importante de habitantes dedicados al negocio de la producción de helado artesano.

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