sábado, 16 de mayo de 2015

ARTICULO DE EDUARDO ROLLAND

CIUDAD DE VALIENTES
 
(Eduardo Rolland). 2011

Vigo es para valientes. Sus montañas parecen dinosaurios, escribió Hemingway, cuando llegó en barco, en 1921. “¡Guau! ¡Qué sitio!”, le puso en una carta a un amigo, “¡Este es el lugar donde un tipo duro puede vivir!”. Cuando aun no gastaba barba blanca, el autor de “Fiesta” deambuló por el Berbés, bebiendo vino añejo a dos pesetas el litro, maravillado con el puerto pesquero. “A veces, cinco o seis atunes aparecen de golpe en el aire de la ría de Vigo, resbalando fuera del agua como delfines mientras acorralan a las sardinas y después se elevan en un salto tan limpio y bello como el primer salto de una trucha recién enganchada”, narró en la crónica que envió al Toronto Star.

         En Vigo, encontró Hemingway inspiración para “El viejo y el mar”, donde el atún se transformó en un pez espada. Y el protagonista se convirtió en un canario emigrado a Cuba, en lugar de los marineros que admiró en la bahía viguesa, “los hombres mejores, los buenos pescadores”.

         “Vigo, España, éste es el sitio donde un macho puede vivir”, garrapateó en otra carta, que cerró sentenciando: “Volveremos aquí”.

         Vigo es para valientes. Y esto ya lo vio Ernest Hemingway, un escritor de personajes curtidos, hace ya casi un siglo.

           Como a él le ocurrió hace décadas, la ciudad aun se dirige al viajero desde el mismo instante en que pisa tierra. Lo hace con el lenguaje rotundo de calles empinadas, edificios que se abisman unos sobre otros, ruido, tráfico intenso, y la prisa de vivir siempre sin tiempo que perder.

           Para bien y para mal, todo lo que pueda hacerse, se hará aquí. De las carpinterías de ribera nacieron astilleros para armar colosos. De los soportales del Berbés, la lonja pesquera más grande del mundo. Si un día salimos a pescar fuera de Cíes, al otro decidimos echar las redes en todos los mares de la Tierra.

         Aquí un tipo inventó un submarino. Otro, patentó una  nueva lata de conservas. Un tercero creó los congeladores de altura. Y hoy siguen naciendo nuevas ideas, proyectos que serán o no realidad. Pero, mientras esto ocurra, mientras la ciudad siga siendo emprendedora, podemos estar tranquilos. Pese a las dificultades, saldrá también de esta crisis.

         En la agenda inmediata hay retos como el AVE, el área metropolitana, la ordenación urbanística, la depuradora, la ciudad de la justicia o el campus del mar. Estos son los temas de los que Vigo debería ahora preocuparse. Así que esperemos que el embrollo de las cajas se resuelva cuanto antes. Que cese este barullo, que hay mucho trabajo por hacer.

 https://labujiadevigo.wordpress.com/

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