domingo, 26 de julio de 2015

LA AVIACION ALTERA EL RITMO DE VIGO

EL VIGO QUE FUE
 
 
La aeronáutica dirigió la actualidad de Vigo durante el verano de 1911. En un principio, con ilusión ya que los vigueses nunca habían visto una exhibición aérea, tan de moda en aquellos tiempos. Claro que aquel interés se transformó en indignación por la injerencia del gobernador civil en la disputa que Vigo mantuvo con Pontevedra debido a la contratación común del aviador francés Leoncio Garnier.
 
La contratación fue efectuada por la Asociación Popular, entidad encargada de realizar el programa de las fiestas de agosto, pero cuando se hizo pública la noticia, desde Pontevedra se elevaron voces de protesta, alegando que habían contratado antes y con exclusividad al francés. Dos miembros de la Asociación Popular se desplazaron a la estación de O Porriño para saludar a Garnier y ver cómo estaba la situación. Pudieron ver el contrato que tenía con Pontevedra y comprobar que no se indicaba la exclusividad alegada. No obstante, al llegar a Redondela, dos policías enviados por el gobernador José Boente, impidieron que el piloto se desplazara a Vigo, acompañándolo en el trayecto férreo hasta Pontevedra.
 
 
 
 
La llegada a Vigo de los miembros de la comisión de fiestas desató nuevamente un aire de indignación con la ciudad del Lérez, pero sobre todo con el gobernador. Tras la reunión convocada por la Cámara de Comercio empezaron a relucir todas las decisiones del poncio contrarias a los intereses de Vigo, desde el freno al tranvía eléctrico o la creación de una Junta del Puerto en Pontevedra. En aquella reunión se acordó proponer a la corporación que dimitiera, cuestión que aceptó el alcalde Joaquín Martínez López y todos sus concejales. Desde aquel momento la ciudad quedó sin ayuntamiento hasta diciembre, asumiendo la gestión una Junta de Defensa, presidida por el ya ex alcalde Martínez López. El día 22 de agosto, veinte mil personas salen a la calle para pedir a dimisión del gobernador, al tiempo que todos los organismos de la ciudad, especialmente la Cámara de Comercio, envían telegramas al Gobierno.
 
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En aquel conflicto, el gobernador civil ordenó el cierre durante un mes de El Noticiero de Vigo por «publicar conceptos que inducen a la rebelión», al tiempo que fueron multados el alcalde y los concejales dimisionarios; el primero, con 175 pesetas, y los restantes, con 75 pesetas. Incluso, el presidente de la Cámara de Comercio, Ceferino Maestú, fue sancionado con 500 pesetas por no ir a una reunión en Pontevedra. Todo este conflicto fue vivido en Vigo sin la existencia de incidentes violentos, aunque el gobernador envió cien guardias civiles a la ciudad en un intento de intimidar a los vigueses. Las elecciones municipales tuvieron lugar el 12 de noviembre, saliendo vencedora la candidatura de la Junta de Defensa, conformada por los corporativos dimisionarios. Aún así, la corporación siguió presionando para que fuera destituido el gobernador, y una comisión viguesa se desplazó a Madrid, donde permaneció negociando durante un mes.
 
La solución a aquel embrollo iniciado por una exhibición aérea concluyó el 21 de diciembre de 1911, cuando el Gobierno destinó a José Boente a Zaragoza.
 
Jorge lamas. La Voz de Galicia
 
 

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