martes, 29 de mayo de 2018

EL PECADO DE TALAR UN ARBOL

OPINION



Ciudadela de Jaca
Uno de mis lugares preferidos para pasear y airearme es el monte de El Castro. Desde la rotonda alrededor de la fortaleza pasando por los múltiples caminos que discurren por su superficie, la repetición de visitas te permite ir viendo cómo evoluciona la zona y te puedes fijar en las mejoras que uno haría si tuviese peso en el gobierno municipal.

En los últimos años, hay dos actuaciones achacables al alcalde Caballero que yo aplaudí en su día. Una fue la eliminación del edificio Montemar, en el que años atrás funcionó un restaurante, con lo que se liberó el baluarte del Diamante y la zona ganó en todos los sentidos.

La segunda actuación, si se quiere menor, se produjo en la zona del estanque de los patos donde se procedió al clareo de la vegetación para que las pobres anátides pudieran ver el sol. Esto se consiguó con la tala de muy pocos ejemplares como se puede comprobar hoy en día.

En la actualidad si te acercas a las zonas de los miradores compruebas que “las vistas a la ría” están tapadas en un buen tanto por ciento por árboles que te impiden disfrutar de ella.

Según la tónica bienpensante de la actualidad esos árboles no se pueden tocar so peligro de que te tachen de arboricida. Me gustaría saber al respecto cuantos de ellos están catalogados y son ejemplares únicos en la zona, lo que justificaría el no poder tocarlos.

Sabemos todos los ciudadanos que un árbol es un ser vivo, pero a lo largo de la historia en las ciudades de todas las civilizaciones desarrolladas se han talado ejemplares por mil motivos y se han plantado en otras zonas de las urbes.

En Vigo poseemos nuestra joya de patrimonio histórico que es la fortaleza o ciudadela de El Castro. En la misma está pendiente desde hace años un proceso de museificación de la misma, lo que necesitaría, debido a las competencias, un acuerdo entre el Concello y el gobierno central.

Además de esto cualquier ciudad preocupada por su pasado histórico y cultural haría lo posible para que esta fortaleza se pudiera ver (especialmente de noche) desde cualquier parte de la ciudad. Hoy en día está completamente tapada por la vegetación.

Además de todo ello se pueden ver distintas ciudadelas en otras ciudades españolas y se podrá comprobar que en su mayoría dentro de la propia fortaleza es dificil ver árboles. Históricamente estas fortalezas carecían de vegetación para poder ver bien al enemigo.

Pues bien, desde esta tribuna creemos que estaría justificado podar y talar algunos árboles en el monte de El Castro con dos fines, conseguir que desde sus miradores se pueda contemplar toda la ría y en segundo lugar poder disfrutar de sus murallas desde toda la ciudad.

Fernando Torres Carbajo







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